Yo soy porque nosotras somos

Antonia Avalos Torres y Nerea Sanchis Rodriguez. Mujeres Supervivientes de Violencia de Género.

Hablamos por nosotras, por todas nuestras hermanas, por las supervivientes, por las  asesinadas, porque por ellas también estamos aquí. Porque no queremos olvidar, porque no podemos olvidar…Porque las mujeres deseamos una vida libre de violencias, una vida de libertad y empoderamiento.

Estamos aquí  porque queremos dar una oportunidad a la ternura y a la paz, porque no se puede lucrar con el dolor y la vida de las mujeres, por ello surge mujeres supervivientes, desde el respeto, el profesionalismo y la dignidad  hacia las mujeres, porque sin amor y sin esperanza no hay posibilidades de una vida sin violencia machista.

Somos un equipo de mujeres especializadas en perspectiva de género, con una amplia visión sobre la situación de las mujeres en el mundo, abordando el asunto desde, el arte, la psicología, el trabajo social, la historia, la sociología y la filosofía. La discriminación y la violencia patriarcal, está presente en todos los espacios vitales por donde transitamos las mujeres, de ahí la necesidad de tener una visión global a la hora de intervenir. La recuperación de las mujeres y su empoderamiento requieren de un principio humano y social básico, ser ciudadanas de pleno derecho no solo sobre papel sino en las prácticas de nuestras vidas.

Por eso nuestro trabajo de intervención abarca todos los ámbitos vitales de las mujeres, amor propio, conquista del cuerpo, apoyo psicológico, autonomía emocional y económica, empleo, algo fundamental para poder salir de los ciclos de la violencia, defensa legal, empoderamiento ante la denuncia, así como aportar y facilitar todo tipo de herramientas que nos permitan ejercer nuestro papel de ciudadanas libres.

Luchamos a nivel político, para que las mujeres gocemos de una vida digna, para que nuestros derechos y el de nuestras hijas e hijos no se vean recortados, promoviendo la hermandad y el pacto entre las mujeres para salvaguardarnos y combatir el machismo.

“YO SOY PORQUE NOSOTRAS SOMOS”

El proyecto de Mujeres Supervivientes, nace y se forja a partir de nuestras experiencias vitales, que tienen que ver con el hecho de que seamos mujeres. Nosotras vivimos la violencia de género durante años, algo a lo que logramos sobreponernos desde la dignidad y el derecho a ser mujeres libres, completas y autónomas.

Entender y superar la violencia machista pasa por el dolor de reconocerla en nuestra propia piel, para tener claro que esto no es algo “que le ocurre a la otra”, si no que las mujeres históricamente hemos estado inmersas en todo tipo de abusos patriarcales y machistas, solo por el hecho de haber nacido mujeres. Es fundamental salir de la imagen de mujer maltratada como algo que solo le ocurre a algunas y a otras no, huir de la simplificación de la violencia hacia las mujeres, para que no se trivialice o se quede en algo aislado, pues de manera muy sutil y encubierta es lo que este nuevo estado pretende y que vemos claramente en nuestra ciudad  de Sevilla, donde la delegada del ayuntamiento se está encargando de aniquilar todos nuestros derechos, disfrazando su política machista y destructiva con campañas de sensibilización confusas y reduccionistas.

La violencia machista por desgracia está presente en la vida de cada mujer, pues esta etiqueta de femineidad-vulnerable-inferior, la compartimos todas en un mundo esencialmente masculino-capitalista-poderoso, y precisamente el hecho de reconocernos en ella, ha permitido a las mujeres establecer la alianza, el pacto entre ellas, la unión ante la lucha y la consecución de un planeta habitable, democrático, igualitario. Negar que la violencia nos daña a todas y que de una manera u otra la sufrimos, es caer en una trampa patriarcal de invisibilización y de separación entre las mujeres, entre las que sufren ese mal, porque algo tendrán, y entre las que no lo sufren

La esencia de nuestro trabajo de intervención, tiene que ver con el reconocimiento en la otra, con el pacto entre las mujeres, para lograr vivir en paz. Es nuestra filosofía de trabajo, generar alianzas entre las mujeres que sufren o han sufrido la violencia en alguna de sus manifestaciones y formas, para poder salir de la misma, sabiendo que sola no se puede y que la sororidad entre nosotras es lo que nos ha permitido avanzar y crear uno de los movimientos sociales contra la discriminación a las mujeres más sólidos y complejos de la historia y el planeta, el feminismo.

Desde nuestra organización trabajamos al amparo de estos cimientos feministas, intentando llevar lo más posible a la práctica sus formas y discursos, sin olvidar que somos hijas del machismo, y que como tal hay un proceso de reconstrucción personal, hacia la independencia y el no abuso. Nuestra historia concreta y personal como mujeres, la trasladamos a nuestro trabajo haciendo un uso político de la misma, trascendiendo lo personal y avanzando hacia el espacio de lo colectivo, el proceso de empoderamiento que cada mujer necesita desarrollar a lo largo de su vida, no puede ser tangible sin las otras.

Esta experiencia límite, nos ha posicionado en la Supervivencia como una dimensión política de resistencia y de denuncia permanente frente a todas las formas de abuso, violencia y desigualdad hacia las mujeres y las niñas por motivos de género. La renuncia a la supervivencia, es la renuncia al compromiso político de la transformación social, siendo un valor central  que nos constituye.

En mujeres Supervivientes, intervenimos con las mujeres apoyándolas de manera personalizada, es decir a cada mujer con su historia concreta, pero sin olvidar que su historia es la de todas. De aquí deriva otro de los componentes básicos de quiénes somos y como lo hacemos, el activismo político, donde no solo se defienden los derechos de las mujeres y sus criaturas, si no donde se combate la violencia desde la que una misma trae en su cuerpo, (sometido o sometedor). Desde Mujeres Supervivientes sabemos que no podemos generar los cambios deseados en las vidas de las mujeres, si no creamos estrategias firmes para combatir el machismo, algo que se logra en los movimientos y agrupaciones sociales, no es posible la intervención sin la acción y participación ciudadana, sin herramientas que nos permitan estar protegidas, defendidas y respaldadas ante la infinidad de obstáculos que encontramos las mujeres en nuestro día a día.

Otro de los pilares básicos son el establecimiento de alianzas vitales y políticas entre las mujeres que trabajamos en este ámbito, ya sea desde lo institucional o desde el asociacionismo, entender que nos necesitamos todas, y que no podemos hacer transformaciones formales y reales si no tenemos la experiencia de las que estamos al frente cada día, y de las que le vemos la cara a las mujeres prostituidas, precarias, sin recursos, dependientes emocional y económica de hombres maltratadores, profundamente marcadas por lo que “les paso” cuando eran niñas y adolescentes con sus abuelos, padre,  tíos etc, el daño que les hicieron estos hombres supuestamente sus cuidadores, cuando las violaron y las abusaron sexualmente, pensando que las niñas son de sus propiedades y que están como cualquier mujer para cubrir sus deseos y necesidades, llegando a las mayores de las perversiones si hace falta.

Mi cuerpo PRIMER TERRITORIO DE LIBERTAD

Queremos aprovechar este espacio que tan amablemente nos ofrecen  compañeras y compañeros de Equo, para profundizar algo mas en nuestra metodología de trabajo y en como partimos del abuso y las violaciones de nuestros cuerpos para reapropiarnos del mismo y salir de los círculos de la violencia, entendiendo que somos únicas, enteras que no pertenecemos a nadie más que a nosotras mismas, que nuestro espacio vital y personal es lo más sagrado que tenemos y que protegerlo nos da fuerza y nos permite ser aquellas que deseamos sin estar al servicio de los demás, otros, parejas, maridos, novios, tíos, hermanos, hijos…

Incluimos en nuestras narraciones personales el territorio de nuestros cuerpos como primer espacio de libertad. Porque el discurso de una mujer superviviente es completo y se complejiza cuando en el aparece todo el ser de la persona, las palabras, las emociones, el lenguaje corporal y el propio cuerpo. Cuando nuestras vidas aparecen como un todo. Histórica y culturalmente sabemos que el ser mujer es una fragmentación construida desde lo social para controlar y mantener la sumisión. Nos educan para que nuestro cuerpo aprenda a escindirse, a la par que aprenda a ser de otros naturalizando y justificando de esta manera la violación, el abuso, el acoso, los golpes, el maltrato. Afortunadamente muchas mujeres ya sabemos que esto no es natural, que no es humano, que no es biológico, que atiende a un orden patriarcal perverso y que contamina en cada rincón de nuestro planeta.

Por todo ello nuestra metodología de intervención con las mujeres, toma como eje principal, como centro el propio cuerpo, le apostamos a la danza, el arte, el teatro, la expresión corporal, la respiración, los auto cuidados cotidianos como el descanso, la cultura, el ocio, la alimentación, la prevención, el disfrute, todo esto nos permite sentar las bases de nuestro propio poderío, construir herramientas de defensa y resistencia que nos protegen frente al abuso y las violencias.

Reclamamos la autonomía de nuestro cuerpo, nuestro erotismo , sexualidad y subjetividades .Decidimos luchar, posicionarnos con nuestros rostros y cuerpos, mostrarnos, sin culpa, vergüenza, sin destino elegido por los hombres, el estado, la iglesia, sin violencias en nuestras vidas. Porque nuestros rostros y cuerpos, son nuestros y son un arma de denuncia y de lucha frente a la violencia machista.

AVANCES CUALITATIVOS EN EL 25 N

Queremos terminar nuestra intervención con una reflexión que sirva de reconocimiento al trabajo que desde años llevan desarrollando los colectivos de mujeres en nuestra ciudad. Un trabajo de estructuración, recomposición y sobre todo hermandad, lo que ha dado lugar al desarrollo de una campaña para el 25 de noviembre, donde el encuentro ha sido el principal componente. Pero lo más importante y que tiene que ver con el trabajo continuo por la defensa de nuestros derechos, el seguir abriendo las vías y los caminos del dialogo, la construcción conjunta, la unión y alianza entre las mujeres  Sevillanas que luchan cada día por el bienestar y la tranquilidad de las mujeres y las niñas de la ciudad y del planeta.

En este 25 de noviembre hemos logrado aunar nuestras energías y desarrollar un calendario de actividades, encuentros y grupos de trabajo, donde han tenido cabida las propuestas e idiosincrasias de todos y cada uno de los colectivos implicados, dando ejemplo de cómo la diversidad en las practicas, teorías, saberes etc. pueden confluir hacia una mismo horizonte, el de la no violencias machistas.

Este 25 de noviembre nos arroja esperanza, trabajo, ternura, afectos, profesionalidad, compromiso y la implicación de cada vez mas hombres en esta transformación feminista.

De todo el trabajo, el debate y la dialéctica generada en estos encuentros entorno al 25 N(pero que están fraguándose desde años), sacamos dos reflexiones e invitamos al debate:

–      Por un lado la lucha por la no re victimización de las mujeres supervivientes, la defensa de una imagen digna, de posibilidad, de proyecto vital y supervivencia. Profundizar en la complejidad de la violencia machista, en cómo esta permea la vida de todas, incluso las que estamos en los movimientos sociales feministas, de ahí la necesidad de transitar de lo personal a lo colectivo,.

–      Por otra parte el debate entorno a cómo salir a la calle, que estrategias desarrollar para hacer frente al patriarcado, al ejercicio de poder… ¿Cómo queremos que sea la respuesta, la revolución de las mujeres? En este punto salió la contundencia, la defensa, la protección entre las mujeres, el grito, la repulsa, la rabia, pero también la vida, la celebración de las que estamos vivas, la coherencia de mantener la esencia pacifista e irreverente del movimiento Feminista, salir a las calles con música, pitos, antorchas, tambores, retomando los saberes de las mujeres ancestrales, las brujas, las perversas y malvadas, para alzar nuestras voces ante el patriarcado.

El feminismo es la Única Revolución Social que no ha derramado sangre.

Los contenidos que publica esta página son opiniones personales y no reflejan la posición oficial de EQUO Sevilla en ningún tema tratado.

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