Fin de las Vacaciones en Paz

Ya se acaba otro verano y, con él, la estancia de las niñas y niños saharauis en la provincia de Sevilla. Cómo todos los años, el programa de “Vacaciones en Paz” da un descanso de la realidad a estos pequeños. Una realidad por muchos olvidada.  Pero en pocos días, volverán a una tierra que no es la suya. Allí les esperan ansiosos sus padres, en campamentos de refugiados con escasez de recursos tan básicos como el agua.

Gracias a familias voluntarias, durante el período estival, estos niños saharauis tienen acceso a sanidad, a educación y, sobre todo, a poder ser niños. El agradecimiento de estos niños a sus «padres» españoles perdura durante toda su vida. Algunos de ellos tienen la oportunidad de quedarse para poder tener una formación.

niños-saharauisPorque ellos no desean ser futbolistas o famosos. Sus aspiraciones son otras, como llegar a ser médicos para curar a los suyos. O abogados para protegerlos.

Pero ahora, estos niños vuelven a su hogar prestado. O a la región de dominio marroquí, donde se intenta aplastar sus sueños y esperanzas. En los territorios ocupados, los derechos humanos son sólo papel mojado, ante la pasividad de la comunidad internacional.

Una de las mayores demandas de las asociaciones juveniles saharauis es el acceso a la educación. El escaso acceso a recursos (becas o ayudas) les supone una enorme traba para labrarse un futuro. En el caso de España, muchas veces no se les concede el asilo, por lo que no pueden acceder al sistema educativo.

Y Mientras estos niños sueñan con un futuro de paz en su verdadero hogar, los recursos y riquezas de su tierra están siendo explotados por grandes multinacionales europeas y estadounidenses.

¿Nuestra responsabilidad? Hacer que la justicia, la igualdad social y el respeto de los derechos humanos sea una realidad para todas las personas en todas las regiones del mundo, no un lujo de países supuestamente ricos.