No al cierre de la Estación del Prado de San Sebastián

Equo Sevilla entiende que la idea de trasladar las líneas de la estación del Prado de San Sebastián a la estación Plaza de Armas es insostenible. Una propuesta del consistorio sevillano  que se hará realidad a partir del 1 de enero que provocaría el hacinamiento y el colapso, además de reducir las capacidades de movilidad de la ciudadanía. Hablamos de 6500 personas diarias más en la estación de autobuses de Plaza de Armas.

El cierre de la estación del Prado provocaría el aglutinamiento de un mayor número de líneas en una sola estación. Esta idea es defendida por el Ayuntamiento de la ciudad de Sevilla como un ahorro, debido a que la entidad municipal gastó más de lo que ingresó el pasado año en este servicio. Una gestión con pérdidas, según el Ayuntamiento,  que se llevaría por delante un proyecto de movilidad sostenible.

La estación del Prado de San Sebastián, podría convertirse en un punto ejemplar de movilidad en la ciudad de Sevilla, ya que converge con el metro, una estación de carril bici y la red de transportes urbanos. Facilita el desplazamiento de los ciudadanos al tiempo que combina redes de transporte colectivo.

En lugar de mantener estos servicios y estudiar cómo aumentar los ingresos, el equipo de Juan Ignacio Zoido entiende que es más conveniente trasladar todas las líneas a la estación Plaza de Armas. La concentración de líneas en un solo punto no solo satura el espacio y  genera más estrés en los usuarios debido al hacinamiento, sino que además provocaría el cierre de comercios que se mantienen gracias al tránsito diario de población  en la estación del Prado.

Desde Equo Sevilla instamos al Ayuntamiento a cumplir con su papel de gestor y a realizar un plan sostenible para la estación del Prado que mantenga los servicios a la ciudadanía y los puestos de trabajo de los empleados municipales y los pequeños comerciantes de la zona, con quienes el Ayuntamiento ni siquiera se ha reunido para explicarles la situación de la estación.

Es posible reducir el impacto ambiental y aumentar la sostenibilidad de la ciudad creando espacios complejos de redes de transportes colectivos. No se puede mantener que se inviertan cantidades de dinero ingentes en la construcción de transportes como el metro, para aumentar la movilidad, e ignorar ahora su uso y el papel que juegan en el desplazamiento de la ciudadanía. Es responsabilidad del Ayuntamiento primar la gestión eficiente, social y ambientalmente, y saber aprovechar todas las redes disponibles para la movilidad del ciudadano.

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