Lamentamos el fallecimiento de otro ciclista y acusamos al Ayuntamiento de no poner límites al automóvil.

La madrugada del día 28 de febrero falleció en Sevilla como consecuencia de un atropello mortal, debido a que un automóvil circulaba a velocidad excesiva.

Equo Sevilla lamenta profundamente el fallecimiento de un ciclista en la avenida de la Resolana y denuncia el discurso constitucional, tal como expresa el colectivo A Contramano, lanzando el mensaje de que la bicicleta es «peligrosa» y hay que «protegerla», de que el auge de la bicicleta es un «problema» que hay que resolver, por supuesto cargando nuevas tasas y obligaciones sobre los ciclistas: casco obligatorio, licencia para poder conducir bicicletas, matrícula y seguro obligatorios, entre otros asuntos.

El clima, unido a la ausencia de desniveles, convierte a la ciudad de Sevilla una de las más idóneas para desplazarse en bicicleta. Incluso la prestigiosa revista Lonely Planet le dedicó  en enero de 2012, un reportaje en el que la calificaba de ciudad verde, limpia y respirable, y en el que se hacía eco de la buena acogida por parte de la ciudadanía del medio de transporte más ecológico que existe. Sin embargo existe una absoluta falta de respeto por parte de la administración local y de los conductores.

El Ayuntamiento, dirigido por Juan Ignacio Zoido, no ha sabido compaginar los espacios comunes, dando preferencia siempre al vehículo motorizado. A pesar de ser Sevilla, un fenómeno referente a nivel mundial, Maximiliano Vílchez, delegado de Urbanismo, Medio Ambiente, parques y jardines no conduce la realidad sevillana a una sostenibilidad por ejemplo no señalizando las calles residenciales a pesar de quitar el desnivel del acerado en calles céntricas o imponiendo el uso obligatorio que más que proteger al ciclista supone una medida disuasoria del uso de la bicicleta y por tanto un retroceso para conseguir ciudades más amables y saludables.

Desde EQUO Sevilla hemos propuesto varias veces reducir la velocidad del tráfico a 30 km/h en las zonas urbanas y la coexistencia en la calzada de coches y bicicletas. En todas las demás vías donde la seguridad del ciclista esté comprometida por la velocidad de los otros vehículos consideramos fundamental la segregación de carriles, así como la adaptación de cruces y semáforos. El coche no es el vehículo adecuado para cubrir la mayoría de las necesidades de movilidad urbana en la ciudad, como se pretende al parecer actualmente, por el espacio que ocupa, la contaminación que causa (incluida la acústica) y las inversiones en infraestructuras que exige de forma constante. Debe reducirse notablemente su uso acometiendo medidas que fomenten el uso de otros medios de transporte alternativos, como son el transporte público y la bicicleta.

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