Es hora de tomar medidas decididas contra la pobreza energética

En la semana internacional contra la pobreza energética es necesario que se materialice el compromiso para acabar con esta situación.

Las alarmantes cifras de pobreza de España y Andalucía no pueden verse como un “daño colateral” de la pandemia sino que es necesario actuar para que no se conviertan en endémicas

Verdes EQUO hemos pedido a todas las administraciones, en el contexto de la semana internacional contra la Pobreza Energética que se celebra del 15 al 21 de Febrero, que den un paso decidido al frente y materialicen el compromiso tantas veces esbozado para acabar con esta lacra que azota a cientos de familias en todo el país y también en Andalucía. Creemos que los fondos europeos contra las consecuencias de la COVID19 son una excelente oportunidad para avanzar en el cambio ecosocial que necesitamos para luchar contra la pobreza de amplias capas de la población.

Como decía Gandhi, “la pobreza es la forma más atroz de violencia”, y esta situación de pandemia que estamos viviendo ha disparado las cifras de pobreza en toda España y en Andalucía. Las grandes fortunas han conseguido ya resarcirse del daño económico que les causó el confinamiento de hace casi un año, pero en cambio las capas más desfavorecidas de la población tardarán años en hacerlo, como ha puesto de manifiesto el último informe de Intermón Oxfam, y nos toca a todas las personas con alguna responsabilidad pública luchar contra esta situación y paliar los efectos que va a tener sobre la población.

Dentro de este avance de la pobreza queremos señalar que la pobreza energética es especialmente dura dado que obliga en muchos casos a tener que elegir a muchas familias entre poder calentar suficientemente su hogar o tener simplemente el presupuesto necesario para alimentarse.

Para Verdes EQUO, después del fracaso que ha supuesto la implantación del Ingreso Mínimo Vital por parte del Ejecutivo central no nos podemos permitir seguir dejando pasar el tiempo y es necesario que afrontemos la lucha contra la pobreza como un elemento permanente y coordinado de las políticas públicas. La dotación suficiente de fondos para aumentar la eficiencia energética de los hogares así como la información sobre las tarifas y las distintas posibilidades de contratación de la ciudadanía se han mostrado como herramientas muy útiles y prácticas para conseguir reducir el consumo energético de las familias.

La lucha contra la pobreza energética debe involucrar, por las buenas o por las malas, a administraciones y empresas suministradoras y dotarse de ayudas directas a las familias así como garantías de que no habrá cortes en los suministros provocados por situaciones de falta de pago derivadas de las difíciles condiciones económicas que la emergencia sanitaria ha provocado. La garantía del acceso a los suministros básicos, a medios de transporte públicos eficientes y ecológicos, segmentados en sus tarifas atendiendo a sectores de población y la ágil tramitación de cualquier elemento de ayuda son acciones básicas que no deberían cuestionarse por ninguna fuerza política o social si queremos construir una sociedad cohesionada y solidaria.

Creemos en la necesidad de un cambio en el modelo energético que conlleve un aumento de la soberanía de la población sobre las instalaciones y los suministros, apoyando las instalaciones de energías renovables, las cooperativas de suministro y las experiencias municipales de cooperativas públicas, además de las comunidades energéticas que se van poniendo en marcha en distintos puntos de la geografía andaluza.

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