¡Feliz Día Internacional de las Cooperativas!

Fue en el año 1992 cuando la Asamblea General de la ONU decidió seguir con una tradición de la Alianza Cooperativa Internacional (¡fundada en 1895 para fomentar el modelo cooperativista!) y proclamó el primer sábado de julio de cada año Día Internacional de las Cooperativas.
Además, con el lema de “Las empresas cooperativas ayudan a construir un mundo mejor”, el año 2012 fue declarado el Año Internacional de las Cooperativas.

Las cooperativas son empresas basadas en valores, organizadas y gestionadas democráticamente. Realizan su actividad de forma participativa, responsable y solidaria con la comunidad, promoviendo condiciones de trabajo decentes, el desarrollo sostenible y la integración social. Sus miembros trabajan en la cooperativa, participan en el capital, y a la vez satisfacen su consumo.

En varios mensajes lanzados por la ONU, el Parlamento Europeo, la Cumbre Rio+20 o la FAO se celebra y apoya la existencia de las cooperativas y se destaca su importancia en tiempos de crisis financiera, alimentaria y medioambiental en todo el mundo. En cada sector, desde la agricultura, la pesca, la silvicultura hasta los bancos cooperativos y las cajas de crédito; desde la vivienda y la salud hasta las mutuales y cooperativas de seguro, y más aún en las cooperativas de trabajo asociado, las sociedades cooperativas desempeñan un papel fundamental para hacer frente a la creciente desigualdad, a la exclusión social y a los desafíos ambientales generados por el actual modelo de crecimiento y de globalización.

Como integrante de una cooperativa agroecológica he podido ser testigo de la relevancia del trabajo cooperativista. Trabajamos en la huerta y recibimos productos de esa huerta. La riqueza que me ha proporcionado esa experiencia no se puede medir: conocer en práctica la horizontalidad, autogestión o soberanía alimentaria para mí ha sido un ejercicio de empoderamiento tremendo. De hecho, estoy convencidísima de que sin esa experiencia, sin vivir en mis propias carnes que un mundo mejor es posible, no habría encontrado nunca el valor de involucrarme más activamente en la lucha social.

Sin embargo, la importancia que ha tenido la cooperativa en mi vida no termina ahí. Me acuerdo cuando llegué a Granada y me hablaron por primera vez de esa cooperativa. Habían pasado más de 20 años desde la última vez que había oído la palabra cooperativa en mi aldea de Croacia cuando mi abuela decía que tenía que ir a la cooperativa agrícola a por unas semillas. Cuando le conté hace dos años que estaba en una cooperativa, estaba muy sorprendida (“la gente joven ya no hace esas cosas”) pero veía que estaba inmensamente orgullosa de mí. Cada vez que hablamos me pregunta por la huerta, y cada vez que voy a la huerta me acuerdo de ella, de una vida dedicada al campo. Me encanta que ella y yo tengamos ahora ese vínculo.

Creo firmemente en el espíritu cooperativista y me hace feliz estar rodeada de tantísimas personas que comparten ese espíritu y se comprometen a contribuir cada día a la creación de “una cultura cooperativa integral, que incluya la cooperación social, cultural, económica y política para afrontar la transición hacia una sociedad equitativa y sostenible.” (Punto 138 de la Estrategia Política de EQUO Andalucía).

 

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