EQUO celebra la firma del Pacto Mundial para las Migraciones y pide al gobierno español ser coherente con el mismo

EQUO celebra que España firme el pacto, pero recuerda que algunas de las políticas de migración, como las devoluciones en caliente, no son coherentes con el Pacto, por lo que exige al gobierno español un cambio inmediato en esas políticas y un compromiso claro por una gestión de las migraciones que ponga a las personas en el centro, siempre y sin excepciones;además de liderar ese mismo planteamiento en la Unión Europea y oponer a los discursos del miedo y las mentiras, los valores del respeto a la dignidad humana, la solidaridad y las sociedades abiertas y plurales.

El partido ecologista se alegra del contenido y el respaldo internacional del Pacto, liderado por Naciones Unidas, que es el primer acuerdo global para impulsar una migración ordenada, que presta especial atención a la situación de mujeres y niños migrantes y que por primera vez reconoce el cambio climático como un factor cada vez más importante en provocar migraciones. En este sentido, la Organización Internacional para las Migraciones recuerda en las últimas tres décadas se han triplicado las sequías y las inundaciones y los cambios en el medioambiente han provocado desplazamientos superiores a aquellos causados por los conflictos bélicos.

Además, el Pacto ha contado con el apoyo de todos los países salvo diez, entre ellos EEUU y seis países europeos (Austria, Hungría, Polonia, República Checa, Estonia y Bulgaria). Para EQUO, esta actitud es preocupante, especialmente en el caso de los socios europeos que están llevando en sus países políticas migratorias que, además de ir en contra de la seguridad y los derechos de las personas migrantes, no son realmente eficaces, representan, asimismo, una traición a valores fundacionales de la Unión Europea como la solidaridad, la dignidad de las personas y la libertad.

La migración es un fenómeno global que necesita de una gobernanza global y este pacto, aunque no vinculante, es un primer paso en esa dirección. Este acuerdo busca aprovechar los beneficios de las migraciones reduciendo sus riesgos y estableciendo un marco para una gestión realista de las migraciones que respete la dignidad y los derechos de las personas migrantes. El acuerdo plantea 23 objetivos entre los que se encuentra aumentar las vías para la migración regular, garantizar la seguridad de las personas migrantes, mejorar las misiones de búsqueda y rescate, garantizar la no persecución a quien presta ayuda humanitaria, luchar contra la trata de personas, gestionar las fronteras de manera integrada, facilitar a las personas migrantes el retorno seguro a sus países o mejorar la cooperación para abordar las causas de la migración.

La gente se mueve y lo ha hecho siempre, porque, como reconoce Antonio Guterres, secretario general de la ONU, las aspiraciones de dignidad, seguridad y prosperidad son connaturales al ser humano. La migración aporta beneficios a los países de acogida, como mano de obra, el 85% de los ingresos de las personas migrantes, etc.  En la actualidad, hay en el mundo 250 millones de migrantes y un 80% de los movimientos son legales y seguros, pero las migraciones sin control han costado 60.000 vidas desde el año 2.000 y han enriquecido a traficantes y empleadores sin escrúpulos.