EL EMISARIO SUBMARINO DE CALLE ÉCIJA, O CÓMO SEGUIR CONTAMINANDO Y TIRAR EL DINERO DE LOS ROTEÑOS Y ROTEÑAS AL MAR

Mas de 2 millones en la primera fase de ejecución, un sobrecoste del 20% sin explicar 

Más de 4 años de retraso para iniciar las obras 

El 1 de agosto de 2016 se presentaba por parte del equipo de gobierno de PSOE e IU, el proyecto en 4 fases para solucionar los vertidos al mar del aliviadero de la calle Écija.

Una primera fase destinada a construir un tubo submarino, para evitar que las aguas fecales esperaran a ser enterradas por las retroexcavadoras en la playa, y cuya solución pasaba por verterlas a 250 metros en el mar, con una reja de desbaste en la calle Écija, que hiciera de filtro a residuos de mayor volumen.

1,8 millones era el presupuesto asignado, pagado por todos los roteños y roteñas en sus recibos de agua, y 8 meses el plazo de su ejecución.

Ahora esta primera fase que se inicia mañana 2 de diciembre con la puesta en escena de la “primera piedra”, tiene un sobrecoste del 20% sobre su presupuesto inicial, y terminaría, en el mejor de los casos en agosto 2021, con 4 años de retraso sobre el marco temporal previsto.

Verdes EQUO lleva 9 años haciendo público que la construcción de un tubo de 250 metros para que salgan al mar los vertidos desde calle Écija, no es la solución a la contaminación del océano, destruirá la biodiversidad de la zona del fondo marino donde se encuentre la arqueta de salida, y buena parte de lo vertido al mar regresará a la playa con el oleaje y mareas, además es conocido que dichos tubos submarinos requieren de un mantenimiento para reparar roturas y filtraciones que las condiciones de profundidad, salinidad y movimiento de mareas, producirán.

De las siguientes tres fases del proyecto, nada se sabe, y aunque en un principio deberían suponer según se indicaba en 2016, otros 3,2 millones de euros más, puede que la cifra final de todo el proyecto se acerque mucho o incluso sobrepase los 6 millones de euros, y mucho nos tememos desde Verdes EQUO, que con el actual retraso, pase una década antes de que finalice el proyecto en su totalidad, generando compromisos y deudas a los siguientes gobiernos de la ciudad.

Y todo ello para no solucionar el problema de fondo, la contaminación de nuestro océano, ni el cumplimiento de la Directiva Marco del Agua y la de Depuración de Aguas Residuales Urbanas, leyes europeas que establecían la fecha de 2015 para que todas las aguas residuales fuesen depuradas al 100% antes de ser vertidas al mar, para lo que fueron dotadas con más de 11000 millones de euros provenientes del estado y de los fondos Europeos de las Comunidades Autónomas, además de los cánones de depuración de aguas que se han venido aportando por la ciudadanía en sus recibos, tanto el canon municipal como el autonómico.

En momentos de crisis sanitaria, económica, laboral y ecológica, utilizar de manera eficiente los recursos económicos es crucial, y este proyecto lo que logra es tirar más de 2 millones de euros de todos los roteños y roteñas al mar, además de los residuos generados.