Estamos ahogando nuestros Océanos (por Antonio J. Ibáñez)

Foto Antonio IbañezNuestra ciudad Almería tiene lugares muy bonitos, como el Cable Inglés, que ha sido declarado Bien de Interés Cultural de Andalucía, el paseo marítimo o las playas de las que podemos disfrutar en nuestra provincia. Sentarte a tomar un helado en los bancos con tu pareja. Ir a la playa, disfrutar de la puesta del sol.
Pero para disfrutar de Almería, también hay que cuidarla. Desde que ha empezado este verano llevo observando horrorizado como la playa necesita que semana tras semana un camión salga a recoger la basura que se deja la gente. En mi familia, me enseñaron a respetar a la gente que convive a tu lado, me enseñaron a que si te llevas algo a la playa o a la montaña, te lo vuelves a llevar de vuelta porque no pertenece a ese lugar. Hablo del plástico, de las latas y de las colillas. Es algo triste que la gente no sepa cuidar de nuestros entornos más emblemáticos. Pero esto es un problema que va más allá y no es exclusivo de los almerienses.

El problema de la basura en el mar

Hace poco vi un impactante vídeo de Greenpeace sobre la cantidad de residuos que hay en el mar. La basura lleva desde antes de 2005 siendo un problema, basura que va a parar al mar sin que hayamos conseguido solucionarlo. Cada año que pasa, tenemos más y más basura. Estamos ahogando a nuestros océanos en basura. ¿Quién no se ha bañado en la playa y ha visto un trozo de plástico flotando?

Para esta problemática se ha creado una app desde la plataforma Marnoba que coordina la Asociación Vertidos Cero cuyo objetivo es recopilar, almacenar y mostrar las basuras marinas que hay en las playas y fondos e incluso te permite ver la cantidad de desechos que recogen. Hay fotos terribles como por ejemplo una donde vemos a una tortuga cubierta por basura.

Considerando los datos que se aportan del Programa de las Naciones Unidas para el Medio. Se ve, por ejemplo, que en 2012 se calculó que 6,4 millones de toneladas de residuos acaban en el mar. Siendo entre el 60% y el 80% plásticos. Y las bolsas, los envases de bebidas, las latas o los filtros de cigarrillos son casi la mitad de los residuos. Toneladas de basura que se acumulan en playas, superficies marinas y fondos. Otro estudio de 2014 calculó que el coste del impacto del plástico en los ecosistemas marinos es alrededor de 13 mil millones de dólares al año. Datos escalofriantes.

¿Obligar a reciclar?

Mientras en nuestro país la labor de reciclar es voluntaria provocando en mi opinión que no se le dé la importancia que tiene, permitiendo que la gente voluntariamente ensucie. Por ejemplo, antes de 1988 estaba permitido fumar en edificios públicos como hospitales, pero estarán de acuerdo conmigo que ahora lo vemos como algo impensable. Por ello, el tabaco se ha ido prohibiendo paulatinamente haciendo más restrictivo su consumo en público pues es algo muy perjudicial para nuestro cuerpo y las personas de nuestro alrededor.

Tenemos leyes y ordenanzas para proteger nuestros mares y nuestra salud ¿Por qué si protegemos nuestra salud y nuestros ecosistemas, dejamos que la basura dañe nuestros entornos dejando a la voluntariedad de las personas el reciclar?

Conociendo los datos que he dado sobre los residuos, ¿por qué es tan descabellado obligar a reciclar? ¿Obligar a proteger nuestras costas y nuestros bosques? ¿Obligar a proteger nuestro futuro? Concienciando que es imperativo hacerlo. Nuestros ecosistemas lo agradecerán y nosotros también, pues habrá menos basura en las playas, en los mares y en nuestros campos. En Bélgica se hace y les va bastante bien con un sistema útil y fácil de seguir además de hacer que quién más basura genere más pague siguiendo el principio de quien contamina, paga. Y como ahora, con el fumar, se vería como algo impensable el no reciclar. Además, así se conseguiría reducir y reutilizar. Recordemos pues, que reciclar debería de ser la última opción de la regla de las tres Erres, reducir, reutilizar, reciclar.