El 29 N: Tenemos una Cita con el Planeta

Mar Verdejo Coto
Mar Verdejo Coto

La ciudadanía del mundo tiene una cita el 29 de Noviembre, ya que está convocada a participar en la primera gran Marcha Mundial por el clima, un día antes de que comience la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático en Paris. No podemos quedarnos en casa: ¡qué escuchen nuestra voz!

El cambio climático es un problema mundial que es innegable. La comunidad científica en el IPCC (Intergovernmental Panel on Climate Change), afirma que “el calentamiento climático es inequívoco y que la influencia humana es la causa dominante”. En España, nuestro compromiso dista mucho del resto de países de la Unión Europea, y ha quedado como un tema residual. Incluso en el 2007, el Presidente Ejecutivo, negó el cambio climático; la representación empresarial española es menor que la de otros países con menor economía y población. Unos 150 países han enviado sus compromisos voluntarios para la reducción de emisiones y son insuficientes. El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático advierte que “si no se realizan esfuerzos adicionales a los ya desplegados […] se experimentarán aumentos en la temperatura media global en superficie en 2100 de 3.7 grados a 4.8 grados”.

Y parece que no va con nosotros, aún siendo un país con un gran potencial en las energías renovables: sol y viento tenemos para ello; y mientras países como Dinamarca, Suecia y Finlandia, para el 2030, se han propuesto la descarbonización: ¿cuántos partidos se lo están planteando en campaña? Un gobierno que apuesta por el fracking y las prospecciones petroleras no es que vaya a adquirir muchos compromisos a nivel mundial, puesto que estas prácticas aceleran el cambio climático. Además ha penalizado las iniciativas para el autoconsumo renovable con el “impuesto al sol”, por el simple hecho de producir energía, a aquellas autoconsumidoras que tienen contratada una potencia de más de 10 kW. Mientras el mundo busca soluciones al cambio climático, nuestro país apuesta sin pudor por las energías fósiles, que son parte de los conflictos geopolíticos en los que nos vemos envueltos.

No sabemos qué compromisos se adquirirán a nivel mundial, pero nosotros sí podemos adquirirlos a nivel individual. Se calcula que las actividades individuales producen el 45% de las emisiones generadas, el resto son de los servicios de los que nos beneficiamos. Podemos reducir las emisiones relacionadas con el transporte (sacar la bicicleta, uso del transporte público, andar, compartir vehículo, buscar alternativas al viaje en avión, evitar exceso de velocidad en los vehículos); la alimentación (consumir productos que respeten el medio ambiente, locales y de temporada, reducir la ingesta de productos animales, evitar el despilfarro de alimentos, reciclar la basura orgánica); el consumo doméstico de energía (bajar la calefacción y/o refrigeración, programar el termostato; tener un buen aislamiento, no dejar los aparatos en modo espera y revisar su programación, desenchufar cargador del móvil cuando no se esté usando, cambiar a la electricidad verde que ofrecen las diferentes cooperativas, uso de bombillas de bajo consumo, apagar las luces cuando no se necesiten, descongelar periódicamente los frigoríficos, etc.); el consumo de agua (no desperdiciarla, recoger agua de lluvia, no regar con agua potable los jardines, cubrir ollas cuando se cocine, hervir menos agua, ducharse en vez de bañarse, cerrar el grifo, utilizar la lavadora y el lavavajillas cuando estén llenos, y usar la secadora solo cuando sea absolutamente necesario ) y la gestión de residuos (reducir los desechos y evitar lo máximo posible el consumo de productos con envases, reutilizar bolsas o llevar la propia de tela, reciclar y presionar para que las entidades locales hagan una correcta recolección y eliminación de residuos).

Dice un proverbio indio: “La Tierra no es una herencia de nuestros padres, sino un préstamo de nuestros hijos e hijas”.