CAMBIO CLIMÁTICO, ELECCIONES GENERALES Y TAMBORES DE GUERRA (por Joaquín Arnalte, coportavoz de Equo Almería)

Joaquín Arnalte, coportavoz de Equo Almería
Joaquín Arnalte, coportavoz de Equo Almería

Finaliza en París la COP21 (Conferencia sobre el Cambio Climático) bajo medidas férreas de seguridad. Todo apunta a que los acuerdos adoptados van a ser insuficientes para frenar un problema de degradación ambiental, social y económico que heredarán las futuras generaciones.

La globalización del hambre, la pobreza, la exclusión y marginalidad, consecuencia del expolio de los recursos por las élites capitalistas internacionales y locales, lleva a que más de 1.500 millones de personas (186 países) subsistan en tierras degradadas, a la lucha por el agua, etc. La Convención de las Naciones Unidas para la Lucha contra la Desertificación (UNCCD) asegura en su estudio «Desertificación: la primera línea invisible» la existencia de una relación directa entre la desertificación, el cambio climático, conflictos armados, emigración y radicalismos.

La intervención, en los últimos cien años de las democracias occidentales (principalmente EE.UU, Reino Unido y Francia) en Oriente Medio ha estado caracterizada por la invasión y expolio, derrocamientos de gobiernos legítimos y colaboración con los regímenes corruptos y dictatoriales. Llevamos más de cuatro años de guerra en Siria, 12 en Irak y 14 en Afganistán que, al margen de agravar los problemas, están encaminados a imponer un nuevo orden geopolítico en la zona, con Israel como pieza clave y formado por mini protectorados resultantes de los Estados fallidos con una de las mayores reservas de hidrocarburos del mundo, también deseadas por Rusia y China. ¿Es ésta la libertad y seguridad que nuestros líderes dicen que tenemos que defender?

¿Y cuál es el papel de España?

Nos encontramos en plenas en elecciones generales, y a las puertas de las navidades. Un sector de la población anda ya muy ocupado organizando viajes, compras, regalos, comidas, etc. mientras, el tercio restante, sigue su particular lucha diaria por la subsistencia, salir de la pobreza, del riesgo de exclusión social, la marginalidad y la emigración. Todo indica que estas elecciones van a suponer el fin del bipartidismo y de las mayorías absolutas (PP-PSOE) con la formación de un Parlamento más plural y gobiernos en coalición. Siendo las fuerzas mayoritarias (PP, Ciudadanos y PSOE) las que justamente defienden el mismo modelo productivo, energético y ambiental que ha llevado a 165 países a reunirse en París para intentar ponerle límites a escala internacional. Y, como si de un bálsamo se tratara, se acaba de firmar el Pacto de Estado contra el terrorismo yihadista, impulsado por el PP y PSOE desde febrero, con la incorporación de Ciudadanos, UPyD, Unió y PAR, y del que formaban parte CC, Foro Asturias y UPN, corriendo un tupido velo sobre cuál es nuestra implicación, y el por qué somos un objetivo del terrorismo yihadista.

Recordemos que, en los últimos años, España ha estado participando en 12 misiones internacionales oficiales, y tiene desplegados efectivos militares en el Norte de Europa, en Oriente Medio, el Cuerno de África y en el centro del continente. Que recientemente se han celebrado las mayores maniobras de la OTAN que han tenido lugar desde la 2ª Guerra Mundial “Trident Juncture” y que, junto con la ampliación de los Acuerdos firmados con Estados Unidos para convertir las bases de Morón y Rota en sedes permanentes del Mando para África (AFRICOM) del Pentágono, y del escudo anti-misiles de la OTAN, suponen un salto cualitativo en la integración de España en la maquinaria de guerra. ¿Cuánto nos han costado las maniobras?, ¿qué tiene que decir nuestro gobierno del lanzamiento de dos misiles desde Rota en dirección Siria confrontado por los sistemas de detección rusos, ocurrido el pasado 3 de septiembre?, ¿por qué España sigue vende material bélico a Qatar, Kuwait y a Arabia Saudí, muy activa en Siria?, ¿para cuándo una explicación?

Es obvio que todavía está presente en el imaginario colectivo el NO A LA GUERRA, y que nuestro gobierno intenta por todos los medios evitar nuestra implicación directa en el conflicto en plenas elecciones generales, pero ¿qué ocurrirá después del 20 D?, ¿llegaremos a año nuevo sin sobresaltos?, ¿nos traerán los Reyes Magos una nueva intervención militar disfrazada de misión humanitaria?

Si queremos seguridad contribuyendo a un mundo en paz, en el que se pueda vivir con dignidad y libertad, donde se respeten los derechos humanos, y en unas condiciones climáticas y medio ambientales que hagan posible el mantenimiento de la vida de sus habitantes y el resto de seres vivos tal y como la conocemos, necesitamos otras políticas, otros gobernantes y una ciudadanía responsable de su destino no dispuesta a consentir por acción o por omisión.

No más sangre por petróleo.

No a la guerra, no al terrorismo.

Paz, justicia, libertad y derechos humanos.