BUSCO PECES: RAZÓN AQUÍ (por Mar Verdejo Coto)

Mar Verdejo Coto
Mar Verdejo Coto

Envuelta aún en la ola de calor a la que no llaman por su nombre: cambio climático; ando en un submundo en el que no sé si podré escribir.  A la orilla del mar almeriense las olas traen mensajes desalentadores:

Angela Merkel se muestra tal y como intuimos que son nuestros gobernantes: ante el llanto de una niña palestina que iba a ser deportada junto a su familia, estuvo gélida, inmutable y pétrea. El futuro de los que sufren no les conmueve y no les importa jugar con la esperanza de aquellos que intentan tener una vida mejor. ¿En manos de quién estamos? En cambio, cuando la banca se comporta como “Neptuno devorando a sus hijos”, se conmueven y no les importa vendernos y ser aún más esclavos de los que siempre ganan. Otra ola trae hasta mis pies una cifra terrible: desde el 2015 ha habido cincuenta feminicidios y asesinatos de mujeres. Silenciados perversamente, porque lo que no se nombra no existe, por los medios y la clase política putrefacta. No quiero más minutos de silencio, como dice mi amiga Rita Alcalde –de la Red Equo Mujeres-, en las puertas de vuestros despachos para que os podáis hacer una foto que es una pura farsa sobre las leyes y medidas que aprobáis para que no nos sigan matando. La próxima vez que salgáis a hacerla en silencio, acordaros que sois cómplices de nuestras muertes. Sigo caminando por la arena y una ola muy fría me congela el alma: un bebé aparece vivo gracias a un ciudadano que escucha un llanto en un contenedor enterrado y a la Guardia Civil; y me pregunto con el estómago encogido: ¿en qué situación más desoladora tiene que estar una madre para tomar una decisión así? ¿Qué sociedad estamos construyendo para no ver otra salida? Y de repente un torrente de sal se me acumula en los ojos, porque siento que no hemos sembrado ni regado esperanza.  Y mientras nuestro “glorioso” diputado en las Cortes, Rafael Hernando, sigue negando la pobreza infantil en el país y en nuestra provincia; la ONG “Save the Children” en su informe “Más solas que nunca” destapa una realidad dantesca en nuestro país: más de la mitad de los hogares monoparentales, con al menos un menor a cargo, se encuentran en riesgo de pobreza o de exclusión social. Entre los datos destaca que uno de cada tres niños, que se encuentra en riesgo de pobreza, el 82% de estos hogares está encabezado por una madre y sigue aumentando sin que nadie tome medidas desde el 2007. La pobreza aumenta inexorablemente y tiene rostro de mujer. ¿Cómo piensan proteger a la infancia todos estos gobernantes que pueden hacerlo y ni se inmutan?

Y la siguiente ola, me hace alejarme de la orilla hacia el mar inmenso y curativo, devolviéndome el hálito en la asfixia que este estío me está provocando; y busco peces porque, como dice el poeta José Ángel Valente: “El latido de un pez antecede a la vida: branquia, pulmón, burbuja, brote: lo que palpita tiene un ritmo y por el ritmo adviene: recibe y da la vida: el hálito: en lo oscuro el centro es húmedo y de fuego: madre, matriz, materia: stabat matrix: el latido de un pez antecede a la vida: yo descendí contigo a la semilla del respirar: al fondo: bebí tu aliento con mi boca/ no bebí lo visible”.