Movilidad sostenible: ¿Cómo nos movemos en vacaciones?

Nuestro país ha recibido en el último año más de 65 millones de turistas, siendo el destino preferido por la mayoría de las personas europeas. Este año el 33% de los europeos que pretende viajar planea visitar nuestro país.

Isabel Brito.

Isabel Brito.

Por Isabel Brito, coportavoz de EQUO Andalucía. El turismo estacional de sol y playa sigue siendo el preferido por las personas que nos visitan, pero algo está cambiando y el turismo urbano empieza a ganar auge. De hecho Madrid, según datos del Instituto Nacional de Estadística tuvo en 2015 un incremento de un 13% de visitantes respecto a 2014. Otros datos ofrecidos también apuntan a este cambio lento, puesto que aumentaron los viajeros por negocios en un 15% al tiempo que lo hicieron las llegadas en tren en un 12,5%. No obstante el avión sigue siendo el medio por el que más turistas llegan a España, más de 54 millones de turistas lo hicieron, aumentando en un 5% respecto a 2014.

¿Cómo llegamos a nuestro destino? La movilidad está íntimamente ligada a la actividad turística y además suele ser diferente a la forma habitual y cotidiana de movernos en nuestras ciudades y pueblos. Los planes de movilidad que se han venido elaborando por las instituciones apuntan a los desplazamientos en grandes ciudades y municipios olvidando la importancia de los mismos cuando llega la época más turística.

Aproximadamente el 8% de las emisiones de gases de efecto invernadero en la Unión Europea son debidas al transporte turístico. Este dato nos tiene que hacer reflexionar sobre cómo nos movemos y la importancia de incorporar la movilidad al turismo sostenible.

El sector del crucero en España está en auge desde hace unos años, incluso ciudades como Barcelona parece que batirán el récord de cruceristas este año con más de 2,6 millones de turistas; mientras comunidades con Andalucía están aprobando iniciativas para fomentar este tipo de turismo. Además del impacto económico que se genera, el impacto de este modelo es uno de los más altos para nuestro entorno: la problemática medioambiental que ocasiona el turismo de cruceros es indiscutible, tanto en nuestro aire como en nuestros mares y océanos, no en vano la navegación marítima es la responsable de casi una gigatonelada de emisiones de monóxido de carbono cada año.

A esto le sumamos el elevado consumo energético de estos gigantes: muchos puertos no están dotados de un sistema de conexión a la red eléctrica para este tipo de embarcaciones, con lo que los cruceros deben continuar funcionando para suministrar energía al barco, con el consumo y la emisión de CO2 que eso supone.

Imagen de archivo de un crucero.

Imagen de archivo de un crucero.

Es fundamental desarrollar nuevos modelos de transporte y opciones de movilidad sostenible e incorporarlos a una nueva ética del turismo. Para ello lo primero es aprovechar las motivaciones para movernos que tenemos cuando viajamos por ocio a otros lugares. Sustituir la prisa, el ruido, los atascos, la contaminación atmosférica y acústica y los residuos generados por los medios de transporte habituales moviéndonos de forma sostenible con vehículos colectivos, eficientes y limpios nos puede permitir alargar nuestros momentos de ocio, disfrutar sin estrés y con respeto del entorno que nos rodea, y mejorar nuestra convivencia y entendimiento con la población residente de la zona.

Al concentrarse más de la mitad de las visitas recibidas en los meses estivales, esto es en menos del 20% del tiempo, o se sobredimensionan las infraestructuras, o difícilmente se adecuan los servicios de transporte a las demandas de transporte, por lo que se amplía la movilidad en coche y por tanto los impactos derivados de su uso, más emisiones, más ruido y más masificación en torno a las líneas de playa.

Cuando viajamos nos gusta saborear los paseos, los paisajes, el patrimonio y la cultura de las gentes, por tanto movernos en una actividad principal dentro de nuestro viaje. De esta cuestión debemos empezar a tomar nota todos, instituciones, ciudadanía, colectivos, empresas del sector turístico y sobre todo las agencias de viaje y empresas de transporte que deben progresivamente incorporar la movilidad sostenible como parte importante de su oferta turística.

Medidas como la liberación de espacios ocupados por los vehículos privados para favorecer actividades de paseo, senderismo, o vinculadas a la salud y el bienestar, o para completar la oferta turística de sol y playa con una oferta de “turismo verde” se han puesto en marcha con éxito en países como Italia, Francia o Alemania. Aunque se han iniciado algunas acciones en espacios naturales protegidos de España derivados de la adhesión de muchos territorios a la Carta Europea de Turismo Sostenible, falta mucho camino por recorrer en los planes de acción y estrategias a desarrollar en este marco y focalizar recursos para promover este sector.

Otro de los factores clave es mejorar el transporte colectivo con soluciones imaginativas como ya hacen en localidades de Suecia o Reino Unido, en las que se han puesto en marcha servicios especiales de autobuses entre varios municipios para dar a conocer valores ambientales de la zona, o que incentivan el uso de transportes sostenibles con descuentos en visitas a los espacios naturales protegidos de dichas zonas. El fomento del uso de la bicicleta y la promoción de carriles bici al tiempo que se promueve la peatonalización de conjuntos históricos pueden ser medidas adicionales que hagan más atractivos los destinos.

Por eso desde EQUO continuamos haciendo propuestas de mejora:

  • Fomentar, mediante bajada de tasas, la adaptación de las embarcaciones a criterios más ecológicos que han apostado por hacerlos más sostenibles o lo hagan en el futuro.
  • Premiar la elección de este tipo de turismo más sostenible a los propios consumidores con descuentos o entradas gratuitas a los monumentos y patrimonio nacional.
  • Favorecer la investigación continua e  innovaciones que permiten aspirar a un modelo de turismo de cruceros menos contaminante y más respetuoso con el entorno.
  • Adecuar las infraestructuras a un modelo de movilidad más sostenible.

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