EQUO denuncia que las “graves irregularidades” en Aznalcóllar suponen multiplicar el riesgo de una nueva catástrofe y reclama ceses fulminantes

El partido verde vuelve a reclamar la renuncia por parte de la Junta de Andalucía a la reapertura de la mina y la destitución fulminante de los responsables de este escándalo que pone en peligro la salud de las personas y valiosos ecosistemas.

Ante la noticia de la paralización de la adjudicación de la mina de Aznalcóllar por gravísimos defectos en el mismo, EQUO Andalucía considera este escándalo algo inaudito. Demuestra que la Junta de Andalucía vuelve a jugar con la salud y el bienestar de la ciudadanía de Aznalcóllar y su entorno concediendo sin rigor alguno la explotación de una mina que nunca debería volverse a trabajar, por su comprobado riesgo. EQUO considera difícil de creer que se haya cometido semejante cúmulo de irregularidades pese a las repetidas y exageradas declaraciones de que se habían tomado todas las precauciones y salvaguardas para evitar una repetición del desastre de 1998. Si las acusaciones de prevaricación, cohecho, fraude y tráfico de influencias se confirman, nuestras denuncias y sospechas se verán más que confirmadas.

Susana Díaz, como candidata a la Presidencia de la Junta de Andalucía, lleva semanas exigiendo responsabilidad al resto de partidos para asegurarse el cargo, mientras que su gobierno demuestra una irresponsabilidad extrema, permitiendo lo que parece una gravísima parcialidad para conceder la explotación de la mina a una empresa cercana, pese a incumplir claramente los requisitos exigidos. Esto supondría, una vez más, un nuevo caso de clientelismo y corrupción vinculado a un gobierno socialista que dura ya 33 años. Más allá de la adjudicación de la mina, esto evidencia la necesidad de limpiar la administración andaluza de corrupción, empezando, al menos, por el cese inmediato de la Directora General de Industria, Energía y Minas.

EQUO Andalucía reclama, una vez más, la puesta en marcha de alternativas de empleo y bienestar en Aznalcóllar y otras comarcas mineras. La dramática situación de desempleo y la falta de políticas de reconversión convierten a la población de las comarcas mineras en rehén de la falta de alternativas, atrapada entre la miseria y falta de oportunidades y graves riesgos para la salud y el desarrollo a largo plazo. Es necesario estudiar lo que se ha hecho bien en otras localidades con un pasado de monocultivo minero que han sabido reconvertirse y generar trabajo, bienestar y un futuro más limpio, como el municipio francés de Loos-en-Gohelle, ataño dedicado exclusivamente a la extracción del carbón y en la actualidad referente de empleo verde, limpio y de calidad.

EQUO recuerda que ya advirtió hace meses del riesgo que suponía la reapertura de la mina, cuyo vertido tóxico en 1998 acabó suponiendo una factura para el conjunto de la ciudadanía andaluza cercana a los 100

millones de euros. EQUO entiende que en este escándalo se unen varios de los mayores problemas que tiene la economía y sociedad andaluzas hoy en día: La falta de un modelo económico alternativo, creador de empleo limpio y de calidad; la grave situación de corrupción que aqueja a la administración, con vínculos entre esta y empresas “amigas.

EQUO Andalucía reclama a la presidenta en funciones que, aprovechando la paralización, reflexione sobre el interés real que pueda tener para nuestro territorio asumir los peligros que conllevaría la reapertura, a cambio de un puñado de puestos de trabajo condenados a desaparecer en unos años. Se trató del mayor accidente minero de Europa y en un lugar tan valioso y sensible como el entorno de Doñana. Dejó suelos afectados por altos niveles de acidez y de metales pesados como arsénico, plomo, cobre y cinc que extienden la polución a su entorno, como lo demuestra el hecho de que un 20% de los suelos analizados en 2013, aumentaron su nivel de contaminación debido a la dispersión de los metales.

Finalmente hay que explicar que, la empresa mejicana es responsable de la mina Buenavista del Cobre, que en agosto de 2014 vertió 40.000 metros cúbicos de ácido sulfúrico en el río Sonora. Por ello, EQUO cuestiona el control del proceso extractivo y de la acumulación de residuos que se hará por parte de la empresa adjudicataria y de la propia administración.

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