Que el 2022 sea el año de la nueva cultura del agua

Nueva cultura del agua: Creemos imprescindible el establecimiento de un mínimo vital que permita cubrir las necesidades básicas domésticas de agua y que se regulen los cortes de suministro por impago previendo situaciones de vulnerabilidad.

Asimismo pedimos que la política de aguas impulse las medidas necesarias para la recuperación y conservación de ríos, humedales, riberas y acuíferos propiciando un cambio de modelo de gestión de los recursos hídricos que priorice los usos sociales y ambientales sobre los productivos.

Verdes EQUO pedimos que el 2022 sea el año de la nueva cultura del agua.

Desde Verdes EQUO hemos puesto hoy el foco en la situación de los recursos hídricos en Andalucía y pedimos que el 2022 suponga un antes y un después en la cultura del agua de nuestra tierra.

Pedimos a las administraciones que el año 2022 se convierta en el año de una nueva cultura del agua.

Se trata de un derecho universal y su progresiva privatización y el derroche continuado sin atender a la conservación de los recursos y a las condiciones climáticas de Andalucía están haciendo que el acceso y la gestión no estén respondiendo a las necesidades de nuestra gente.

Para nosotros es necesario implementar sistemas de ahorro y eficiencia de agua en todos los sectores productivos.

Y eso incluye la dotación de infraestructuras de depuración, cuya escasez está provocando no solo problemas de salubridad y sobre sectores económicos muy importantes, sino sanciones por parte de la U.E., así como dejar de apostar por cultivos superintensivos en agua, a sabiendas de las condiciones climáticas en Andalucía, agravadas por la situación de cambio climático que vivimos.

Apostar por cultivos superintensivos en aguas es contrario a nuestro clima en Andalucía. Y menos, con el impacto del cambio climático. Clic para tuitear

Manuel Pérez sobre la nueva cultura del agua

Para Manuel Pérez, nuestro coportavoz en Andalucía:

La sobreexplotación de acuíferos forma parte de un modelo agrícola que está haciendo mella en la viabilidad a largo plazo de la agricultura y mirar para otro lado, como hacen el Gobierno autonómico o las Confederaciones Hidrográficas, ni ayuda ni soluciona el problema. Es necesario aprobar una Estrategia Andaluza de Regadío Sostenible que permita controlar la demanda de nuevos regadíos y no incremente una oferta inexistente, además de reducir la demanda de agua para regadío por agricultura y ganadería intensiva.

Manuel Pérez, coportavoz.

Verdes EQUO pedimos que se promuevan los sistemas urbanos de drenaje sostenible; así como la inspección y eliminación de las captaciones ilegales, además de la eliminación de cierres y construcciones de cauces, restaurando riberas.

Es tarea imprescindible proteger y regenerar las masas de aguas subterráneas declaradas en mal estado y conseguir que la situación de sobreexplotación se revierta porque las cifras de las concesiones y los derechos de agua son muy superiores a la disponibilidad real.

Mar González sobre la nueva cultura del agua

Para Mar González, coportavoz de Verdes EQUO Andalucía:

Es fundamental garantizar el acceso al agua y no cortar el suministro a ninguna familia andaluza, fijando un mínimo vital de agua por persona y día. No perdamos de vista que cuando hablamos de garantizar el suministro y la calidad y conservación de los acuíferos hemos de tener en cuenta que hablamos también de defender los derechos de las generaciones futuras

Mar González, coportavoz.

Siendo, como hemos señalado reiteradamente, un bien básico para sostener la agricultura y otras actividades económicas, es fundamental avanzar en sistemas de riego eficientes y en cultivos diversificados que no sigan potenciando la sobreexplotación de un bien tan preciado como el agua.

La agroindustria y la agricultura intensiva necesitan grandes insumos para sostenerse y generan graves impactos en el suelo por el uso de fertilizantes y sobreexplotación de los acuíferos, tal es el caso de la fresa o el fruto rojo, además de trabajo precario y residuos plásticos de difícil gestión.

Esta actividad tiene que sustituirse progresivamente por una agricultura de bajo impacto, que necesita menores consumos de agua, energía y fertilizantes químicos, y que promueve circuitos cortos de distribución y consumo.

El cambio en los usos del suelo y la intensificación de la actividad agrícola de exportación, han generado una grave situación de insostenibilidad, lo que es una amenaza, para el territorio y para la población que lo habita. Y la Junta de Andalucía no está cumpliendo con su papel de gestión y planificación en materia de agua.

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