Renta básica universal, ¡ni más ni menos!

Resumen de la conversación Rumbo Verde:

RENTA BÁSICA UNIVERSAL:  ¡Ni más ni menos!

Hacemos un breve resumen de algunas de las reflexiones y propuestas destacadas que expusieron ponentes y participantes en nuestra conversación #RumboVerde del jueves 18 de junio de 2020 en nuestra conversación #RumoVerde. Puedes ver su contenido completo en el vídeo que al final de este texto, o escuchar el podcast completo a continuación en Spotify:

Ponentes:

    • Félix Talego. .  Profesor de Antropología Política. Integrante de “Andalucía por la Renta Básica Universal.”
    • Pura Sánchez.  Profesora de Lengua y Escritora. Feminista.
    • Rodrigo Romo Fernández. Plataforma “Afectados por la Renta Mínima de Inserción de Andalucía.”

Juan Torres, destacado economista, autor de un libro sobre la Renta Básica, que había aceptado amablemente la invitación, no pudo finalmente participar por un problema técnico de conexión.

En esta Conversación hemos propuesta a ponentes y asistentes un tema fundamental en el cambio de valores que exige ese nuevo Rumbo Verde para afrontar las consecuencias de esta pandemia y la crisis social y ecológica en la que nuestra sociedad está inmersa.

Lo primero que nos planteó Pura Sánchez es redefinir el concepto “Renta Básica Universal” (RBU), dado el mal uso o abuso del término, añadiéndole los adjetivos que permitan distinguirla claramente, sin posible confusión; además de universal, incondicional, personal y suficiente. A continuación, deberíamos hablar de la RBU en términos “encarnados”, poniéndonos en la piel de las personas, imaginando lo que puede significar la RBU para mujeres y hombres de “carne” y hueso. La mayoría esas personas tienen rostro de mujer, por lo que el feminismo tiene que ir de la mano de la RBU, en lugar de cuestionarla por su posible estimulo del “regreso al hogar” de la mujeres. Lo que hay que poner en cuestión es la actual división del trabajo de nuestra sociedad capitalista y patriarcal. No podemos pensar en la RBU con sus estructuras ideológicas Hay que cambiar el paradigma. Más que empoderar a las mujeres, lo que hace falta es que todas y todos alcancemos la soberanía personal, el derecho a decidir sobre nuestras vidas.

Felix Talego incidió también sobre ese rasgo esencial de la RBU de proporcionar soberanía individual, derecho a decir, sin tener que someterse al trabajo y a la producción, al “productivismo”. La RBU se inserta en la idea de propiedad privada de la tradición republicana, que fundamenta en ella la libertad de decir sí o no y, por tanto, es un derecho inalienable e incondicional. Es también condición indispensable para la participación política. Y por todo ello, el republicanismo es un acérrimo enemigo de la concentración de la propiedad. Nos propuso también una redefinición de otro concepto, el de “pobreza”, que no es sobre todo carencia de bienes sino situación de dependencia y subordinación a otros miembros de la comunidad. En definitiva, el republicanismo, bien entendido, puede articularse perfectamente con el ecologismo y el feminismo, porque ninguno es productivista o crecentista.

La realidad “encarnada” de uno de esos “subsidios” radicalmente diferentes a la RBU, la Renta Mínima de Inserción (RMI) de las Comunidades Autónoma, y en concreto la de Andalucía, vino de la mano de Rodrigo Romo, que nos hizo un crudo de la misma. Ninguna de las RMI actuales –salvo las de Navarra y País Vasco-, ni el nuevo Ingreso Mínimo Vital (IMV) estatal, alcanzan el nivel del umbral de la pobreza, fijado por la Carta Social Europea en 739 euros. La burocratización, que en el caso de la RMI en Andalucía, llega hasta los 22 meses, para dar una repuesta a personas que están en riesgo de pobreza y exclusión,  está conculcando gravemente un derecho –no una “paguita”-que tienen estas personas. Y la Junta de Andalucía, en plena crisis de la pandemia, sigue sin ejecutar las correspondientes partidas presupuestarias: autonómica y estatal. La Plataforma federal de “Afectados por la RMI en Andalucía” está alertando de que, al levantarse el estado de alarma, más de 40.000 familias corren riesgo de desahucio o de cortes de suministros básicos, si no se pone remedio urgentemente. También denuncia la falta de programas de integración laboral que acompañen a la RMI. Y, por último, llama a la movilización de los Ayuntamientos de Andalucía, porque son sus servicios sociales y presupuestos municipales los que acaban asumiendo cargas que no les corresponden.

En el debate hubo interesantes intervenciones, que han enriquecido las conclusiones finales. Destacamos aquí de las ideas expuestas por los co-portavoces de Equo Verdes Andalucía:

Esteban de Manuel incidió sobre el papel que puede jugar la RBU en la transición hacia una economía ecológica y socialmente equitativa, respetuosa con los límites del planeta y, por tanto, no productivista. EQUO Andalucía la viene defendiendo desde sus comienzos en influyó decisivamente en su adopción dentro del proyecto político estatal de este partido.

Por su parte, Isabel Brito, lanzo la pregunta de ¿Cómo afrontar la fractura social que ya se está produciendo incluso entre distintos sectores sociales en situación de vulnerabilidad? Las respuestas de ponentes y asistentes, pueden resumirse en lo siguiente:

  • Con pedagogía para que crezca la voluntad popular que tuerza la voluntad política.
  • Haciendo ver a esas personas de izquierda contrarias a la RBU, que lo que fundamenta su oposición es que siguen creyendo en el sistema productivista y crecentista, insostenible social y ecológicamente.
  • Oponiendo a los tópicos negativos y falacias sobre la RBU, ampliamente difundidos, los resultados de experiencias y estudios científicos que los contradicen.

Las intervenciones en los chats se centraron sobre todo en cómo afectaría la RBU a la mujer y su incorporación  al trabajo y en la necesaria reforma fiscal, incluyendo una armonización, en el ámbito  de la Unión Europea, que impida los paraísos fiscales en su seno.

Conclusiones conversación #RumboVerde sobre Renta Básica Universal

 

Fue una tarde apasionante llena de ideas y  conceptos, algunos nuevos y otros ya conocidos y que están en los trabajos y documentos de EQUO sobre Renta Básica Universal (RBU). De todo lo expuesto, podemos concluir que:

La RBU es una palanca de transformación hacia una sociedad más feminista, más justa y más ecológica.

No es una Utopía, en el sentido de irrealizable, porque ya se ha demostrado su viabilidad económica existiendo estudios económicos de diferentes modelos posibles que lo demuestran. Solo hace voluntad política para ponerla en marcha.

Es indudable que tiene que haber una reforma fiscal urgente, a través del IRPF, por la que se pueda redistribuir la riqueza de manera más justa. Y  que las rentas más altas tienen que hacer una mayor aportación fiscal.

La pobreza, la exclusión y la marginación está protagonizada mayoritariamente por mujeres. Y, por tanto, la RBU nace feminista para que las mujeres puedan constituirse en sujetos soberanos y generar con ello cambios cualitativos, no solo cuantitativos, en la sociedad.

La RBU debe cambiar el paradigma del sistema capitalista y patriarcal, representado por esa expresión productivista y crecentista de “El trabajo dignifica”. La RBU responde a principios políticos completamente diferentes porque quiere cambiar la sociedad. Lo primero que garantiza es la libre elección de empleo – o del no empleo-, la autonomía en el terreno de la vida personal, defiende el derecho inalienable e incondicional a las decisiones personales y, sobre todo, lucha contra la pobreza, no en el sentido de carencia de bienes sino sobre todo en el de subordinación a otras personas.

La RBU es vital para caminar hacia una sociedad decrecentista, productiva pero no productivista, ante la falta de recursos que ya es patente, y terminar con la locura de seguir plateando un crecimiento infinito en un planeta que es finito.

El recién creado IMV nace cojo, porque deja fuera, ya desde el principio a un 20% de esas personas más necesitadas y carentes de recursos de todo tipo. Es más una herramienta para desactivar posibles reacciones sociales debidas a la pobreza extrema, que profundiza en la sumisión de los pobres a los subsidios y que genera clientelismo.

Lo mismo puede decirse de  la RMI de Andalucía, que queda muy por debajo del umbral de la pobreza marcado por la Carta Social Europea, que apenas está llegando al 5% de las personas que tendrían derecho a ella y que éstas, en grave situación económica, tiene que esperar hasta casi dos años para cobrarla.

Ninguno de estos subsidios o ayudas condicionadas y burocratizadas es un paso hacia la RBU, en absoluto. La RBU es algo radicalmente diferente, que dignifica a las personas, sustentando su libertad de decisión, su independencia y su soberanía. Por otro lado, puede ser garantía, seguro vital, en la que apoyar iniciativas de economía social y ecológica. Y, por último, conlleva la ruptura con la idea del empleo como única forma de trabajar o aportar a la comunidad, considerando el valor social y económico de numerosas actividades actualmente no remuneradas, muchas de ellas desempeñadas por mujeres -los cuidados-, pero que pueden universalizarse.

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