Llevamos al Parlamento andaluz el traslado de dióxido de uranio al cementerio nuclear de El Cabril

Se trata de una sustancia clasificada como muy tóxica, cancerígena y peligrosa para el medio ambiente por la Unión Europea, y que tiene como componente U-235, con una vida media de cientos de millones de años. Reprochamos que, en vez de avanzar hacia el desmantelamiento de las instalaciones, sigan llegando residuos que ponen en riesgo a la población y obligan a prolongar la vida de El Cabril.

Vista del cementerio nuclear de El Cabril.

EQUO Andalucía lleva este jueves al pleno del Parlamento andaluz el almacenamiento de basura radiactiva en el cementerio nuclear de El Cabril, en Córdoba, hasta donde se trasladan, entre otros, los residuos procedentes de la fábrica de combustible nuclear de Juzbado, en Salamanca. Así, nuestra diputada en el grupo parlamentario de Podemos Andalucía, Carmen Molina, interpelará al Gobierno andaluz mediante una pregunta oral acerca de las actuaciones que pretende desarrollar a fin de garantizar la seguridad de la población y evitar la acumulación de residuos de alta y prolongada actividad en un lugar que no estaba diseñado para ello y que no es el adecuado.

Tal y como expone Molina, aunque en la memoria presentada por ENRESA (Empresa Nacional de Residuos Radiactivos S.A.) para las instalaciones del cementerio nuclear de El Cabril se recogía que la instalación estaba concebida para almacenar “bultos de residuos de media y baja actividad y vida corta”, es decir, con necesidad de aislarlos de las personas y del medio ambiente unos trescientos años, hasta las instalaciones cordobesas “se están transportando y almacenando sustancias componentes del combustible de las centrales nucleares, en concreto dióxido de uranio procedente de la fábrica de combustible nuclear de Juzbado, en Salamanca”. El dióxido de uranio es una sustancia clasificada como muy tóxica, cancerígena y peligrosa para el medio ambiente por la Unión Europea, y tiene como componente U-235, una sustancia con una vida media de cientos de millones de años.

“Hay que recordar también que El Cabril, si no se impide, albergará los materiales radiactivos procedentes del desmantelamiento de las centrales nucleares españolas, para lo que tendrá que multiplicar por cuatro la capacidad actual. ¿Qué actuaciones va a desarrollar el Gobierno de la Junta, en el ámbito de sus competencias, para exigir al Gobierno central y a la empresa responsable que garanticen la seguridad?”, ha insistido la parlamentaria, que recuerda que “el único motivo por el que ese cementerio nuclear existe es porque en su origen era un terreno bajo control militar, pero no porque se trate de un lugar idóneo”.

De este modo, desde EQUO Andalucía volvemos a poner sobre la mesa nuestra reivindicación histórica solicitando el cierre de unas instalaciones que ponen en riesgo a una gran parte de la población, al suponer que residuos especialmente peligrosos recorran cientos de kilómetros diariamente, por autovías y llegando a tener que pasar por la propia Córdoba. A modo de ejemplo, cabe señalar que si uno de los bidones que viaja a El Cabril desde las centrales –lo hacen unos 50 de media cada día- cayese de su medio de transporte, incluso sin que se abra, si un menor de 18 años lo curiosea habrá recibido en tan sólo cinco minutos su dosis máxima de radiactividad para un año.

Insistimos en la necesidad de impulsar un nuevo modelo energético en base a las energías limpias y seguras que desemboque en el cierre de las centrales nucleares en el horizonte de 2024, acabando además de este modo con unos residuos radiactivos que no queremos en nuestra tierra.

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