Lamentamos que la Junta ceda a las presiones de los ganaderos y renuncie a reintroducir el lobo en Andalucía

Después de que el delegado de Medio Ambiente en Córdoba haya asegurado que la Consejería “no ha previsto ni prevé” la suelta de ejemplares. El proyecto Life ‘El lobo en Andalucía: cambiando actitudes’ no tiene sentido si la vuelta del lobo a los montes andaluces no es lo que se pretende.

A todos los efectos prácticos, el lobo está extinto en Andalucía desde hace años, así que renunciar a mejorar el hábitat y la posibilidad de sueltas es un engaño. Eso es lo que pensamos tras conocer los detalles de la reunión del delegado de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta en Córdoba, Francisco de Paula Algar, con la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos, con la que ha abordado el Proyecto Life ‘El Lobo en Andalucía: cambiando actitudes, una iniciativa europea sobre Gobernanza e Información Medioambiental’, señalando, al parecer, que la Consejería “no ha previsto ni prevé” la suelta de ejemplares.

Según lo que ha trascendido de la reunión, el programa pretende centrarse en la información con el fin de “concienciar”, pero no contemplaría el manejo de hábitas o ejemplares, lo que no tiene sentido, pues esta labor de concienciación sólo sería útil si quedasen lobos y se quisieran proteger mejor, o si se fuesen a reintroducir y hubiese que preparar el terreno social, ambiental y económico para ello.

“Es esto precisamente lo que deberíamos hacer a fin de conseguir convertir Andalucía en una tierra de lobos de nuevo, mejorando la biodiversidad, adaptando y preparando los entornos, y haciendo todo lo posible porque esta especie volviese a poblar nuestros montes, pero parece que el Gobierno andaluz ha decidido ceder a las presiones del sector ganadero”, ha lamentado nuestra parlamentaria y coportavoz andaluza, Carmen Molina, que ha adelantado que se solicitará al consejero de Medio Ambiente que aclare si el proyecto busca recuperar efectivamente el lobo en Andalucía y las medidas previstas para ello.

Igualmente, pedimos el apoyo inequívoco de la Administración local a lo que sería una mejora medioambiental y también potencialmente económica. Así, ante el rechazo de algunos ayuntamientos que han “comprado los falsos argumentos del sector ganadero y de los cazadores”,  instamos a “desterrar mitos y poner sobre la mesa medidas de adaptación que han funcionado durante siglos, como el uso de mastines o cercas electrificadas”. Así lo ha indicado nuestro también coportavoz, Francisco Sánchez Molina, que ha abogado además porque el rechazo de los ayuntamientos a participar en los programas de recuperación de especies “suponga un menor acceso a los fondos destinados a ello, como las futuras indemnizaciones por ataques o ayudas a la adaptación”.

Invertir el dinero de todos en concienciar sobre una realidad que no pretendemos materializar es un derroche y un sinsentido. La inversión debería ir destinada a llevar a cabo mejoras ambientales y manejo de hábitats que favorezcan que el lobo vuelva a Andalucía. Recordamos la dificultad de esta tarea ante sucesos como el último atropello intencionado de un ejemplar de lobo ibérico en la Sierra de Gredos. Es difícil que el lobo alcance de nuevo Sierra Morena, cuando se encuentra con estas actitudes por el camino.

A este respecto cabe recordar que EQUO, desde el grupo de Unidos Podemos, ha presentado una Proposición de Ley para la reforma del Código Penal para que el delito de maltrato a los animales incluya también a los animales salvajes, y no sólo a los domesticados. Igualmente, cabe destacar que este mismo lunes se ha anunciado una nueva manifestación en defensa del lobo ibérico que tendrá lugar en Madrid el próximo 18 de marzo convocada por Lobo Marley, Ecologistas en Acción, WWF y EQUO.

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