Doñana: Dudas sobre las promesas de Susana Díaz

Sobre Doñana, la presidenta de la Junta anunció su intención de proteger 14.000 hectáreas más. Para EQUO el plan en poco ambicioso.

En Doñana se precisan medidas para contribuir a garantizar la biodiversidad mediante la conservación de los hábitats naturales y no construyendo almacenes de gas.

El anuncio por parte de Susana Díaz de la ampliación de la protección del parque en 14.000 hectáreas se enmarca en el proceso de adopción de medidas de impulso a la actividad económica y la agilización de procedimientos administrativos. Sin embargo, desde EQUO denunciamos que este plan de protección es muy poco ambicioso y que las necesidades más urgentes pasan por llevar a cabo una restauración integral de las marismas de Doñana y del Guadalquivir, para dar respuesta a uno de los principales retos que tiene el espacio natural si se quiere garantizar su futuro.

Carmen Molina interviene en el acto de cierre oficial en Sevilla.Para la coportavoz de EQUO y diputada en la Junta, Carmen Molina, Doñana ahora mismo es un desierto, incluso las aves han tenido que salir del perímetro del espacio natural y trasladarse hasta la zona de los arrozales. Será necesaria una intervención contundente que permita la recuperación hídrica en los brazos de todos los caños que le amputaron a Doñana en su día”. Según nuestra Carmen, “es básico que se recuperen todos los aportes hídricos de todas las cuencas vertientes a Doñana”.

También queremos denunciar que unido al grave problema de la gestión hídrica del Parque ahora sobrevuela sobre el acuífero un riesgo inaceptable al seguir adelante el proyecto de utilizar el subsuelo del Parque Nacional para el almacenamiento y transporte de gas natural, poniendo en riesgo los ecosistemas de la zona y vulnerando la normativa vigente.

Se trata de una infraestructura industrial que debería estar vetada en el área de influencia del Espacio Protegido de Doñana. Este paraje está incluido dentro del Plan de Ordenación Territorial de Ámbito de Doñana (POTAD). Está calificada como zona A, es decir, de máxima protección. El proyecto afecta a hábitats prioritarios que han sido declarados como Lugares de Interés Comunitario (LIC) de acuerdo a la directiva de la Unión Europea. Este proyecto es inadmisible.

Para EQUO Andalucía la explotación de este tipo de recursos no hace más que profundizar en el actual modelo de consumo de recursos fósiles, modelo socialmente insostenible y contaminante basado en la quema petróleo, gas natural y carbón para producir electricidad y posibilitar el transporte.

Carmen Molina nos lo deja muy claro al afirmar que “apostar por este tipo de recursos implica retrasar aun más el desarrollo e implantación de las energías renovables y el ahorro energético además de seguir aumentando las emisiones de efecto invernadero en el Estado español”.

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