Encuentro por una salida a la crisis desde la economía ecológica y de los cuidados

Encuentro por una salida a la crisis desde la economía ecológica y de los cuidados

Lugar: Albergue juvenil Inturjoven

(si necesitas alojamiento puedes reservar en  almeria.itj@juntadeandalucia.es Tlf.: 950 175 136)

Fecha: Sábado 3 de octubre, sesiones de mañana y tarde

Modo: Virtual vía ZOOM y Presencial

 

IMPRESCINDIBLE INSCRIBIRSE 

 

Agenda de la jornada:

10.00 h Inauguración

 

10.15 h Conferencia inaugural:

¿Cómo impulsar a tiempo el cambio de rumbo ecosocial?

 

Prof. Esteban de Manuel, Prof. Titular de la Universidad de Sevilla, coportavoz de Equo Verdes Andalucía.

 

11.00-12.30 h Mesa 1:

¿Cómo impulsar a tiempo el cambio en el modo de producir, distribuir y consumir alimentos?

MODERA: Encarna Sanblás,

Ponentes: Itziar Aguirre y Francisco Casero.

Fila cero: Panel de Experiencias agroalimentarias y de canales cortos y justos: Landare, Santiaga Sánchez: Ganaderasenred.org, Isa Haro: Ecomercadogranada.org , Ana Martínez Lasimiente.net.

 

 

13.00-14.30 Mesa 2:

¿Cómo impulsar la soberanía energética con energías renovables?

MODERA: Juan Sebastián Prados, Universidad de Almería.

Ponentes: Alba del Campo y Mariano Sidrach

Fila cero: Panel de Experiencias sobre energía: Gabriel Moreno: Solabria, Jöel Dozzi, Operador Energético Municipal de Pamplona (OEMP), Juan Sacri: Sapiens comunidades energéticas

 

16.00-17.30 Mesa 3:

Hacia una economía centrada en los recursos del Territorio y en los cuidados

MODERA: Carol García Tomás.

Ponentes: Marcos Castro, María Teresa Martín PalomoJuan Requejo

Panel de experiencias de economía social y ecológica: Joan Josep Bosch, economista de ATTAC. Marián Martínez Santos, Subbética Ecológica.  Juan J. Loza, I+DH Coaching coop. 

 

18.00-19.30 Mesa 4:

¿Cómo comunicar e impulsar políticamente el cambio ecosocial?

MODERA: Manuel Pérez Sola.

Ponentes: Óscar Clemente: GEA21 y Eva Ortega: EQUO Navarra

Panel de experiencias comunicación ecosocial: Nale Ontiveros: ATTACTV, Ricardo Gamaza: ecoperiodismo, EmarTV.

 

20.00 h Conclusiones y Cierre


¿Seguimos pensando que las crisis social, económica y climática no están conectadas y que podemos ocuparnos primero de la económica para atender luego a la social y más tarde a la ambiental? 

 

¡Apúntate!

 

Formulario de inscripción encuentro por una salida a la crisis desde la economía ecológica y de los cuidados

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Se trata de una exrcuión a la instalación solar de Som Emergia en Alcolea del Río

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Introducción al tema:

La pandemia en Andalucía y en España, ha tenido un efecto devastador sobre una economía muy dependiente del turismo y de la economía global. Por tanto, re-localizar la economía y diversificar el modelo productivo, parece que debería ser un criterio para cualquier planteamiento de futuro. No deberíamos ignorar que vivimos en un mundo en el que tendremos que adaptarnos a sucesivas oleadas de pandemias por zoonosis, debido al fuerte debilitamiento de nuestras “defensas naturales”, por la excesiva presión del sistema agroalimentario industrial y el energético sobre los ecosistemas, especialmente las selvas tropicales. Recuperar los ecosistemas, produciendo cambios importantes en el modelo agroalimentario, coherentes con los principios de la soberanía alimentaria, parece que también debería ser una prioridad.

Sin embargo, queda fuera del campo de acción de las leyes de Cambio Climático y de los planes de reconstrucción. Lo mismo podríamos considerar de la urgencia de cambiar radicalmente el modelo de movilidad dependiente del coche, para contribuir significativamente a la imprescindible reducción del consumo de energía y de emisiones de gases de efecto invernadero. Aquí, en cambio, vemos que muchas ciudades están tomando medidas sin precedentes, por su ambición, rapidez de ejecución y bajo coste, para dar la vuelta al modelo.

No podemos decir lo mismo del gobierno del estado. ¿Por qué mantiene tanto crédito el modelo económico y productivo basado en el crecimiento, sustentado en la cultura consumista y la obsolescencia programada, cuando no ha logrado erradicar la pobreza y en cambio ha acelerado la desigualdad, al tiempo que ha dejado un planeta poco habitable, con mermados recursos para sustentar a las generaciones futuras? ¿Por qué cuesta tanto asimilar, cincuenta años después, que vivimos en un planeta finito, que imponen límites al crecimiento, y que ya estamos sufriendo las consecuencias de haberlos sobrepasado?

Las respuestas que se están produciendo para reactivar la economía insisten en profundizar en las causas de estas crisis. Desde la economía neoliberal más ortodoxa, como es el caso de las políticas andaluzas impulsadas por la Junta de Andalucía, la reactivación económica pasa por reducir condicionantes ambientales al desarrollo de la actividad económica, particularmente en los sectores en los que descansa la economía andaluza: el turismo de masas, las inversiones inmobiliarias vinculadas al mismo y las actividades mineras. Se insiste en atraer inversiones internacionales hacia estos sectores que han mostrado a las claras la vulnerabilidad de nuestro modelo productivo. La reconstrucción de la normalidad, para este paradigma económico, pasa por seguir eliminando barreras regulatorias a la acción de los operadores de la economía global.

Desde las políticas keynesianas, del gobierno de la nación, es el estado quién debe liderar la reconstrucción con inversión pública en grandes infraestructuras, subvenciones a la industria automovilística y aeronáutica. Sin embargo, en un contexto de escasez de recursos, de fuerte caída del PIB y de la recaudación, estas políticas no son viables y una vez agotado el impulso inicial, sólo queda esperar, como ya se hizo en la crisis financiera de 2008, a que se recupere la economía para poder seguir haciendo políticas públicas de vivienda, educación y salud, congeladas mientras hay recesión.

En un contexto de crisis de recursos, energéticos y materiales, y en el que las pandemias paralizarán periódicamente la economía, ni las políticas neoliberales, ni las keynesianas, incluso en su versión “reconstrucción verde”, tienen capacidad de sostener políticas públicas que permitan hacer frente al déficit de vivienda, a la precariedad de medios para educación y para salud. Son políticas que eran posibles en un entorno en el que los recursos eran tan abundantes que se consideraban infinitos y en los que la naturaleza parecía tener una capacidad ilimitada de absorber residuos contaminantes. Ya no estamos en ese momento y necesitamos cambiar de rumbo. La sociedad lo está haciendo, de abajo a arriba impulsando iniciativas de economía social y ecológica.

Las universidades están desarrollando un pensamiento crítico fundamentado en la ecología como ciencia que ha propone un nuevo paradigma económico: la economía ecológica, con sus cuentas integradas en las que se considera la disponibilidad global limitada de recursos y la capacidad, igualmente limitada, de absorción de residuos. También está desarrollando, complementariamente, la economía de los cuidados que, desde la perspectiva feminista, introduce en la contabilidad económica los trabajos “invisibles” para la economía clásica, pero imprescindibles para sostener la vida, tradicionalmente asumidos mayoritariamente por las mujeres. Los trabajos que se realizan en el ámbito doméstico para la crianza de niñas y niños, para el cuidado de las personas mayores, para el sostenimiento material e inmaterial de los hogares, el trabajo del voluntariado en favor del bien común, son incluidos como parte fundamental de la contabilidad económica y de las políticas públicas.

Recientemente, desde las universidades andaluzas, se ha promovido un manifiesto por Una Economía Ecológica en la Andalucía Post COVID-19. Dicho manifiesto aúna la perspectiva de la economía ecológica y la de los cuidados, denunciando que para la economía ortodoxa: “lo económico presupone un carácter autónomo para una economía en realidad parasitaria y dependiente de dos ámbitos cuya explotación queda encubierta tras el velo de lo monetario: la naturaleza, y el trabajo de cuidados y tareas domésticas desempeñadas mayoritariamente por las mujeres”.

Es un marco crítico y propositivo que hace visible la construcción desde la propia sociedad de alternativas para impulsar una economía social y ecológica. “La propuesta de la economía ecológica parte de la consideración del sistema económico como un sistema abierto en estrecha conexión con lo social –lo económico incrustado en una sociedad y en una cultura-, y con la naturaleza –lo económico como un subsistema dentro de la biosfera. Con una representación de los procesos económicos que tiene en cuenta sus múltiples dimensiones, no sólo la monetaria, y exige un planteamiento transdisciplinar en el que entran en juego otras ciencias sociales o naturales. Desde esta perspectiva abierta cabe abordar los procesos económicos en términos de metabolismo social, tomando en cuenta los flujos de materiales y energía que los atraviesan y la huella ecológica que suponen. La toma de decisiones, formas de organización y el marco institucional que condicionan las actividades, serían también ámbitos que reclaman la atención de la economía ecológica, dándose así entrada a las estructuras y relaciones de poder ausentes en la economía convencional”.

La economía ecológica y de los cuidados precisa pues la creación de un poder social y político que puedan hacer contrapeso al poder económico con su capacidad de dominio en el campo de la cultura, vía medios de comunicación, y de la política, condicionando las decisiones de los representantes políticos. Afortunadamente, junto con multitud de iniciativas sociales y económicas transformadoras que construyen los cimientos de una sociedad justa, solidaria y en equilibrio con la naturaleza, existen ejemplos de buenas prácticas políticas agroalimentarias, energéticas, de vivienda, de ordenación del territorio, de movilidad sostenible…

Tal y como advierten los expertos en cambio climático, lograr contenerlo dentro de unos límites no catastróficos, limitando a 1,5ºC el incremento de temperatura media, requiere emprender cambios sin precedentes en la forma de producir y consumir, particularmente los alimentos y la energía, pero también será preciso emprender cambios en profundidad en todos los sectores industriales, así como en la forma de movernos y de organizar edificios y ciudades. Todo ello requiere cambios culturales profundos. Tenemos que pasar de una situación presente en la que no ha habido el más mínimo impacto en términos de reducción de la concentración de CO2 en la atmósfera, que sigue creciendo linealmente, a una situación de reducción al ritmo del 7,2% anual. ¿Cómo hacerlo? Con las tecnologías disponibles y las buenas prácticas en todos los sectores de cambio, multiplicándolas y escalándolas. Ello requiere un impulso social y político sin precedentes para implantar la economía ecológica.

Estas jornadas se proponen como Laboratorio de Ideas de código abierto, desde el que reflexionar sobre cómo podemos hacer para construir en muy poco tiempo, un círculo virtuoso en el que iniciativas sociales, económicas y políticas se retroalimenten positivamente para frenar a tiempo el calentamiento global y contenerlo dentro de unos límites. Para ello nos damos cita en cuatro mesas temáticas, con tres ponentes en cada una pertenecientes a los tres campos de actividad que tienen que colaborar de forma sinérgica: el de la construcción de conocimiento y valores de referencia, el de la práctica economía social y ecológica y el de la práctica política y el activismo social.

 

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