Artículo de opinión: Celebramos el Día de la Tierra con preocupación por el futuro

Por Carmen Molina Cañadas y Francisco Sánchez Molina,

Coportavoces de EQUO Andalucía

Ha sido la necesidad de hacer consciente a la mayoría de la sociedad de los graves problemas que aquejan a muchos sistemas vivos la que ha llevado a dedicar un día en exclusiva  a la Tierra.  La que ha llevado a querer despertar conciencias sobre los retos para preservar el planeta Tierra.  Y ha sido por la incapacidad de una mayoría, que no percibe el deterioro en toda su gran dimensión y que vive de espaldas a la búsqueda de soluciones que garanticen la viabilidad y compatibilidad de nuestros modos de vida con la supervivencia en el planeta.

Fue allá por 1970 -y por tanto, vamos ya camino de 50 años- que su promotor, Gaylord Nelson, instauró este día. Es decir, va para 50 años -será en 2020- que hay personas preocupadas y ocupadas en trasladar  esa conciencia común sobre los problemas que generan: la superpoblación, la contaminación, la pérdida de biodiversidad, el deterioro de recursos básicos para la vida como el suelo, el agua, el aire… Y otras preocupaciones ambientales.

El de hoy es un día para rendir homenaje a nuestro planeta y reconocer a la Tierra como nuestro hogar, siendo conscientes de la interdependencia entre sus ecosistemas y los seres vivos que la habitamos. Es un día para poner en valor la vida que nos rodea, para crecer entre la diversidad y para gritar bien alto que nos están matando a nuestra madre y no lo vamos a permitir.

Fue poco antes de ser instituido este día dedicado a la Madre Tierra cuando  empezaron a organizarse asambleas y conferencias que ponían de manifiesto, los efectos del deterioro ambiental en la salud humana. Y fue la primera vez que la humanidad empezó a darse cuenta, de que la causa de muchos de los problemas que se observaban, tenían su origen en las actividades humanas y su insostenibilidad en el tiempo. Así fueron los antecedentes de la instauración y celebración del Día de la Tierra.

Nunca antes fuimos tan conscientes de la potencia destructiva que como especie éramos capaces de desplegar. Se empezó a hablar, por aquellos años del siglo pasado, de la importancia de la ecología. Luego vinieron las asociaciones y el paso a la política, porque la sociedad lo demandaba y lo sigue demandando más que nunca. Hoy por hoy, la ecología es imprescindible en cualquier asignatura de la vida.

Hoy ya nadie duda de que estamos en una situación muy preocupante porque hace ya un tiempo que hemos sobrepasado la capacidad de regeneración de muchos recursos imprescindibles para la vida y de que los límites del planeta no podemos seguir obviándolos.

Por eso, hoy, desde la ecología política, desde EQUO seguimos vigilantes la inercia preocupante de los gobiernos, que continúan sin adoptar medidas que cuiden de nuestro hogar, que cuiden de la Tierra que nos acoge. Queremos que la celebración del Día de la Tierra implique que los responsables políticos con capacidad para ello tomen medidas para su cuidado. Medidas necesarias en torno a la mitigación de los efectos del cambio climático, medidas de gestión adecuada de los residuos que generamos, medidas que eviten el expolio de recursos, medidas que eviten el precario futuro que legaremos a nuestros hijos de seguir como hasta ahora, de seguir la tendencia actual…

Y sí, ¡¡es una celebración!!  Celebramos el Día de la Tierra, celebramos la belleza y el valor incalculable de lo que nos rodea. Celebramos este día recorriendo nuestra querida Andalucía desde las playas de Doñana hasta Cabo de Gata, desde la amenaza del almacén de Gas Natural hasta el Algarrobico que no se termina de demoler. Desde el Mar de Alborán hasta el Mulhacén, con la mente puesta en la protección de los cetáceos, en frenar el cambio climático para que tengamos nieve en nuestras montañas y no perdamos esa valiosa flora adaptada a temperaturas extremadamente frías. Pero también lo hacemos pensando en aquellas personas que viven de la agricultura en nuestras vegas: Guadalquivir, Antequera o Granada, o de las muchas que viven del turismo gracias a la naturaleza, en las costas o en el interior. Porque no tendríamos tal riqueza si nuestro planeta fuera diferente, porque o tomamos conciencia o terminaremos viviendo en un desierto. Y nuestra Madre Tierra merece respeto, merece que cada vez seamos más quienes, en nuestro rinconcito con nuestro grano de arena, hagamos posible una Andalucía más que verde, una Andalucía de paz, futuro y sostenibilidad, para que nuestros nietos y nietas disfruten de quien siempre será su madre, la Tierra.

 

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